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Bankroll. Formas de gestión

Cuando hablamos de gestión de Bankroll en las apuestas deportivas, tenemos a nuestro alcance varias formas de manejarlo y gestionarlo para que nuestro rendimiento a largo plazo sea exitoso. Existen muchas técnicas para ello y cada una con sus ventajas e inconvenientes, pero podemos resumir la gestión del Bankroll en 2 formas bien diferenciadas: determinando un saldo inicial y fijarlo para siempre o haciéndolo variable en cada momento. Veamos en qué consiste.

Bankroll. Formas de gestion

Gestión fija de Bankroll: Esta es una técnica conservadora si las cosas marchan bien, pero una técnica peligrosa si las cosas marchan mal, veamos por qué. Si determinamos que nuestra unidad de stake es del 1%, y lo fijamos siempre en torno Bankroll inicial (imaginemos un saldo inicial de 1.000 euros), tenemos que nuestra unidad de stake es de 10 euros sea cual sea nuestro Bankroll actual. Si todo va bien y logramos aumentar nuestra banca, estaremos siendo conservadores, pues nuestro riesgo en cada apuesta será siempre el mismo (el que habíamos determinado inicialmente), y nuestras ganancias crecerán de forma lineal. Pero si las cosas no van tan bien y nuestro saldo decrece, tendremos que el riesgo que estamos asumiendo es mayor al que habíamos asumido en un principio. Si no modificamos esta gestión y la llevamos hasta el final con todas las consecuencias, estaremos destinados a la bancarrota.

Gestión variable de Bankroll: Esta es una técnica ganadora, ya que en caso de que las cosas marchen bien estaremos aumentando nuestro saldo de manera exponencial, y en el caso de que las cosas vayan mal, iremos disminuyendo el riesgo de forma  gradual, veámoslo. Si tenemos un saldo inicial de 1.000 euros, fijamos la unidad de stake del 1% (y serían 10 euros). Si vamos aumentando el saldo, modificaremos la unidad de stake en base al saldo actual en cada momento, de manera que ese 1% será cada vez mayor y las ganancias serán cada vez mayores. En caso de que las cosas vayan mal, actualizaremos ese 1% de igual modo sobre nuestro saldo actual. De tal manera que si el saldo baja, la unidad de stake también (disminuimos el riesgo) y si el saldo aumenta, la unidad de stake aumenta al mismo tiempo (aumentamos las ganancias). De este modo nunca iremos a la bancarrota, pues aunque nuestro saldo baje y baje, siempre apostaremos un porcentaje de nuestra banca actual, y nunca llegaremos a 0.

Existe una variante que consiste en fusionar estos dos métodos de la siguiente manera: si las cosas marchan bien y logramos aumentar el saldo, no tocamos nada y mantenemos las unidades de stake en torno al saldo inicial, de forma que nuestro saldo crece de forma lineal, pero si las cosas no van bien, modificamos la unidad de stake en base al saldo actual (reducimos el riesgo) para evitar la bancarrota.

Haciendo un símil con la Bolsa de Valores, es como si decidimos gastar los beneficios que provienen de los dividendos de nuestras acciones y mantenemos siempre las acciones iniciales en nuestra cartera (gestión fija) o bien decidimos reinvertir los dividendos para comprar cada vez más acciones (gestión variable) y hacer crecer nuestros beneficios de manera exponencial.

 

Cuando hablamos de gestión Bankroll en las apuestas deportivas, tenemos a nuestro alcance varias formas de manejarlo y gestionarlo para que nuestro rendimiento a largo plazo sea exitoso. Existen muchas técnicas para ello y cada una con sus ventajas e inconvenientes, pero podemos resumir la gestión del Bankroll en 2 formas bien diferenciadas: determinando un saldo inicial y fijarlo para siempre o haciéndolo variable en cada momento. Veamos en qué consiste.

Gestión fija de Bankroll: Esta es una técnica conservadora si las cosas marchan bien, pero una técnica peligrosa si las cosas marchan mal, veamos por qué. Si determinamos que nuestra unidad de stake es del 1%, y lo fijamos siempre en torno Bankroll inicial (imaginemos un saldo inicial de 1.000 euros), tenemos que nuestra unidad de stake es de 10 euros sea cual sea nuestro Bankroll actual. Si todo va bien y logramos aumentar nuestra banca, estaremos siendo conservadores, pues nuestro riesgo en cada apuesta será siempre el mismo (el que habíamos determinado inicialmente), y nuestras ganancias crecerán de forma lineal. Pero si las cosas no van tan bien y nuestro saldo decrece, tendremos que el riesgo que estamos asumiendo es mayor al que habíamos asumido en un principio. Si no modificamos esta gestión y la llevamos hasta el final con todas las consecuencias, estaremos destinados a la bancarrota.

Gestión variable de Bankroll: Esta es una técnica ganadora, ya que en caso de que las cosas marchen bien estaremos aumentando nuestro saldo de manera exponencial, y en el caso de que las cosas vayan mal, iremos disminuyendo el riesgo de forma gradual, veámoslo. Si tenemos un saldo inicial de 1.000 euros, fijamos la unidad de stake del 1% (y serían 10 euros). Si vamos aumentando el saldo, modificaremos la unidad de stake en base al saldo actual en cada momento, de manera que ese 1% será cada vez mayor y las ganancias serán cada vez mayores. En caso de que las cosas vayan mal, actualizaremos ese 1% de igual modo sobre nuestro saldo actual. De tal manera que si el saldo baja, la unidad de stake también (disminuimos el riesgo) y si el saldo aumenta, la unidad de stake aumenta al mismo tiempo (aumentamos las ganancias). De este modo nunca iremos a la bancarrota, pues aunque nuestro saldo baje y baje, siempre apostaremos un porcentaje de nuestra banca actual, y nunca llegaremos a 0.

Existe una variante que consiste en fusionar estos dos métodos de la siguiente manera: si las cosas marchan bien y logramos aumentar el saldo, no tocamos nada y mantenemos las unidades de stake en torno al saldo inicial, de forma que nuestro saldo crece de forma lineal, pero si las cosas no van bien, modificamos la unidad de stake en base al saldo actual (reducimos el riesgo) para evitar la bancarrota.

Haciendo un símil con la Bolsa de Valores, es como si decidimos gastar los beneficios que provienen de los dividendos de nuestras acciones y mantenemos siempre las acciones iniciales en nuestra cartera (gestión fija) o bien decidimos reinvertir los dividendos para comprar cada vez más acciones (gestión variable) y hacer crecer nuestros beneficios de manera exponencial.